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Monday, September 01, 2008

La familia rota

Un aniversario más.

Entramos en este ciclo de la vida a un mes más que marca los 35 años del aniversario de uno de los episodios mas violentos y sangrientos de la historia de nuestra patria, Chile el 11 de Septiembre de1973.

Han sido 35 años que marcaron a sangre y fuego una generación completa de soñadores que quisimos construír una patria mas solidaria, humanista y creadora. Sueños que fueron arrancados de cuajo por cuatro sátrapas y una manada de lobos que se levantaron de noche como los traidores mas siniestros, para acestar un golpe de muerte a sus compatriotas. Golpe que no lo dieron solo, sino con la anuencia de sus padres putativo del norte. En estos 35 años hemos escuchamos las voces de los timoratos que solicitan perdón y olvido y que nos reconciliemos. Por esos avatares de la vida otro once de Septiembre, Estados Unidos fue atacado, pero la historia por acá es diferente aqui se dice no al olvido y no al perdón. Y si no, preguntémosles a los Irakies o a los Afganos, o tantos otros paises que con la monserga de buscar terroristas han sufrido bombardeos indiscriminados o atentados.

Esta dicotomía me hace pensar porque esa diferencia, porque en mi patria se nos pide que nos reconciliemos, ¿será porque los que murieron no eran seres humanos? ¿O eran humanoides como lo asevero uno de los carcamales de la junta? En aquella época la monserga era porque eramos comunistas creo que si fuera ahora se nos consideraría terroristas. Creo no estar lejos que es así, pues en nuestro democrático gobierno, a nuestros hermanos mapuches que caen en las ergástulas de la distinguida presidenta se les etiqueta inmediatamente con el término de moda “terroristas”

A los días después de los atentados a las torres gemelas escribí este poema donde trato de atar estas dos ideas.
Las saetas.

En mis dos septiembres, de mañanas distantes
de cielos azules, de recuerdos oxidados
con el olor de polvos metálicos
los labios del erebo
soltaron el escupitajo
atroz de la muerte envuelta,
el suelo y la tierra recibieron
el regalo de los corazones
las vidas se entrelazaron
en un sueño roto, degollados
por la ira
descansando al filo de los roquerios
trataba de entender
los acertijos que mis labios murmuraban
con los ojos opacos,
miro la pantalla seca
híbrida en sus materiales
la descarga, en la vesanía horrenda
de los gritos, del polvo,
heridos, rajados, cayendo en la inmensidad del espacio
con el tenue zumbido de músicas
esparcidas en el radar de la confusión.

El polvo se esparce abrazando el dolor de los que
corrieron con el espanto en los ojos
escupiendo escayola y el concreto que otros ayeres
en un trabajo de titanes lo moldearon en la sinfonía
de metales, colores y corazones.

El pavor se apodera de mis sombras aletargadas
devolvíendome a otros tiempos
siento la cavatina de la metralla de mi once de Septiembre
en el recuerdo
los ojos empañados en el abrazo de mi amada
en la espiral de los desatinos
en el dolor viajando por el golpe insensato
en las saetas desnudando el silencio de las nubes
en mis muertes danzando la audacia de las mentiras
el caracoleo de aquellos que con diferentes
armas enfrentaron al malhadado dictador
mis recuerdos me hacen escuchar
el ruido seco de los disparos,
los pasos transpirando la sangre
de los malechores que sin aliento
disparan sus armas en murallas de ojos.

No quiero esto para tí, quiero
el aire planetario de las sequoias,
y el cálido susurro de los alerces
la mano tibia tendida a los infortunios,
no quiero esto para tí, lo repito
pero los dioses, imponentes en la piramide del cielo
devuelven los dolores ajenos
a tu falda, mamancona vital
no quiero esto para tí, quiero
tu risa infinita en el descanso de las olas,
las saetas agónicas dejaron el aire impregnado
de preguntas.
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